En Indonesia, el tráfico de drogas se paga con largas condenas de cárcel o con la pena de muerte. Y una peruana de 42 años ahora se enfrenta a esas leyes: fue arrestada en el aeropuerto internacional de Bali el 12 de agosto mientras transportaba 1,4 kilos de cocaína y 85 pastillas de éxtasis.
Según Infobae, «parte de la sustancia estaba camuflada en un juguete sexual introducido en sus genitales, mientras que el resto fue encontrado en su ropa interior. Los oficiales también informaron que llevaba decenas de pastillas de éxtasis escondidas en el sujetador».
El medio también recoge que la peruana —cuya ruta empezó en Barcelona, luego en Catar y finalmente en Bali— dijo que una persona la contactó a través de la deep web y que le ofreció «20 mil dólares si lograba transportar la droga hasta Indonesia».
La pena capital
En el 2016 se registró la última ejecución a un condenado por tráfico de drogas. Entonces fueron fusilados «un ciudadano local y tres nigerianos», dice Infobae.
«El caso de la peruana coincide con el de una argentina condenada a siete años de prisión en julio, luego de que fuera descubierta intentando ingresar 244 gramos de cocaína en la misma isla. Ese mismo día, tres británicos recibieron penas de un año tras ser hallados con estupefacientes en su equipaje», agrega el medio.
Y añade que, según Amnistía Internacional, en Indonesia se condenaron, solo en el 2024, 64 sentencias de muerte vinculadas a drogas.